La tristeza es una enfermedad. Hay cansancio físico y espiritual. Para el cansancio existen las NUEVAS FUERZAS que sólo Dios me puede dar. Dios me LEVANTARÁ.
«FE»
Éxodo 15:22
«E hizo Moisés que partiese Israel del Mar Rojo, y salieron al desierto de Shur; y anduvieron tres días por el desierto sin hallar agua.»
Dios me hará sentir sed, me hará sentir sedienta para que yo sepa de dónde viene el agua viva.
A todos los sedientos: «Venid y comprad vino».
San Juan 7:37-38
«En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.»
«ESPÍRITU SANTO»
San Juan 4:10
«Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva.»
EL ÚNICO QUE ME PUEDE CAMBIAR ES EL ESPÍRITU SANTO
Mi sed es por el Espíritu Santo. Yo no soy feliz por ninguna casa o persona; somos felices por la llenura del Espíritu Santo. Dios hace que yo tenga sed para que yo pida y clame por el Espíritu Santo.
Éxodo 15:22-23
«E hizo Moisés que partiese Israel del Mar Rojo, y salieron al desierto de Shur; y anduvieron tres días por el desierto sin hallar agua. Y llegaron a Mara, y no pudieron beber las aguas de Mara, porque eran amargas; por eso le pusieron el nombre de Mara.»
Por ello yo DEBO DOBLAR mis rodillas y CLAMAR A DIOS.
Éxodo 15:24-25
«Entonces el pueblo murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Qué hemos de beber? Y Moisés clamó a Jehová, y Jehová le mostró un árbol; y lo echó en las aguas, y las aguas se endulzaron. Allí él les dio estatutos y ordenanzas, y allí los probó.»
Para que yo sepa a quién buscar. No es para que yo me amargue; no debo hablar mal contra NADIE. La condición es que escuches mi orden y nada más.
Entonces: «YO CLAMARÉ Y DIOS ME RESPONDERÁ Y ME DARÁ LA SOLUCIÓN». Porque Dios nunca mandará la prueba más de lo que yo pueda resistir.
OBEDECER LO QUE DIOS ME DICE
Pero Jesús es la ramita que endulzará el agua.
- Escuchar atentamente la voz de Dios: No escuchar al hombre.
- Cubrirme con la Sangre de Cristo.
En este mundo nada debe influirme, solo LA PALABRA de DIOS: JESÚS. Yo haré lo que Él me dice; y Él me levantará.
«Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas.»

