- [1.📢] Gálatas 5:16–18
- [2.📢] Salmo 42:1–2
- [3.📢] Romanos 8:11
- [4.📢] Apocalipsis 3:20
- [5.📢] Génesis 1:2
- [6.📢] Romanos 12:1
- [7.📢] Salmo 63:1
- [8.📢] Romanos 8:11
- [9.📢] Romanos 8:5
- [10.📢] Efesios 4:23
- [11.📢] Mateo 5:12
- [12.📢] 1 Tesalonicenses 5:16
- [13.📢] Mateo 5:12
- [14.📢] Filipenses 4:4
- [15.📢] Romanos 12:12
Decide si Vences o Sigues Perdiendo
Apuntes

[00:00] Gálatas, capítulo 5, verso 16 al 18.
Digo, pues, andad en el espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne, porque el deseo de la carne es contra el espíritu, y el del espíritu es contra la carne. Y estos se oponen dentro de sí, para que no hagáis lo que quisieréis, pero si sois guiados por el espíritu, no estáis bajo la ley.
Pueden sentarse.
[00:45] Una de las canciones que más he escuchado hace unos días, hace unas semanas atrás, era Victoria. Hay canciones que dicen, ay, Victoria, ay, Victoria, ay, Jesús, ay, Victoria. No, no, no, no sabe cantar. 8, 8, 8, 8. Victoria, victoria, tenemos la victoria, victoria. No. En aimara, entonces, en aimara. Entonces, ¿cómo es en aimara? Ya.
(Parte en aymara: el pastor canta brevemente la canción “Victoria” en aymara – posible traducción aproximada: “¡Victoria, victoria en Jesús! ¡Jallalla Jesús!” – celebrando la victoria en Cristo.)
Entonces, Tenemos que saber cómo prepararnos, tenemos que saber qué hacer para ser una persona victoriosa. ¿Me están escuchando? Tenemos que aprender eso.
[02:30] Entonces, el señor dice, hay 2 maneras de vivir. Una persona puede vivir de ambas, pero el resultado va a ser diferente. O puede vivir, como dice la biblia, correctamente o equivocadamente, pero ¿cuándo te das cuenta si estás en lo correcto o en lo equivocado? En los resultados, los resultados. ¿Me están escuchando? Para decir que nos va bien en un negocio, ¿qué tenemos que ver? Los resultados. Si hacemos deporte y decimos, voy a jugar para ganar, y decimos que hemos ganado, ¿cuándo nos damos cuenta que habíamos ganado? Por los resultados, los resultados es clave. Porque a veces, ¿no ve? Entonces, pero ¿cuándo nos damos cuenta si realmente somos vencedores? ¿Por los? No, no se escucha. ¿Por los? Resultados. ¿Amén? 1 puede decir, yo me alimento bien, yo como mejor comita, y todo puedes hablar, pero ¿cuándo nos damos cuenta si realmente te estás alimentando correctamente? Por los resultados. Algunos pueden estar pasando días sin comer y puede estar diciendo, oh, yo como bien, pero por los días que pasa vamos a descubrir que esa persona se está totalmente enflaqueciendo, y ahí nos daremos cuenta que no se está alimentando bien. Entonces, los resultados es bien importante.
[05:30] En el tema espiritual, es lo propio. Mira, a ver, en Cristo. Caminar en Cristo dice que es caminar en el espíritu santo. Es lo que muchos no sabemos. ¿Cómo se camina en el espíritu santo, pues? Y por otro lado, dice, caminar en la carne. Ahora la recomendación de Pablo por el espíritu santo, dice, tienes que andar en el espíritu. ¿Me están escuchando? Tienes que andar en el espíritu. No vas a dar lugar a tu carne, no vas a dar paso a la carne, no le vas a dar gusto a la carne, tienes que andar en el espíritu.
[07:30] Y más adelante, dice, se van a dar cuenta en la vida que dentro de ustedes hay una lucha, entre 2 pelean, y de pronto a tu mente alguien te habla, y por otro lado, otro también te habla. ¿Quién te habla? Por un lado, el espíritu santo, por otro lado, la carne, y los 2 te hablan y los 2 te hablan, y a veces haces caso a la carne, y fracasas. Y mejor es escuchar al espíritu, y te va bien. ¿Cuántos se han dado cuenta que hay una lucha dentro de 1? ¿Se han dado cuenta que hay una lucha? Oh, 1 puede decir, yo danza en el espíritu, y puedes tú danzar, y allá afuera puedes estar bien carnal. Algunos hasta pueden hablar en lenguas, y más tarde pueden estar haciendo cosas carnales. Entonces, 1 se pregunta, ¿qué pasa? Yo pensé que estaba lleno del espíritu santo, parecía. Pero una cosa había sido andar en la carne y otra cosa había sido andar en el espíritu. ¿Sabes cuándo te va a ir bien en todo? Cuando andes en el espíritu. ¿Cuándo vas a fracasar, aunque estés en la iglesia, no sé cuánto tiempo? Cuando le des lugar a la carne. Cuando tienes que tomar una decisión, los 2 te van a hablar, la carne, el espíritu también te va a hablar. Pero ¿sabes quién se adelante siempre? La carne. La carne siempre se va a adelantar, no que el espíritu santo es lento, él te puede te puede hablar, pero ¿sabes? Nosotros, más que todo, estamos más atentos a la carne, porque la vida, el entorno, en la casa o en la familia donde vivimos, la mayoría es carnal. Entonces, para nosotros, escuchar a la carne es más fácil, escuchar al espíritu santo cuesta, mucho más cuando no estamos orando. Cuando somos personas que no oran, nos cuesta conectarnos al espíritu santo, Pero cuando eres una persona de oración, bonito, hermoso, lindo es escuchar al espíritu santo. ¿Cuántos han entendido hasta ahí? Amén. Amén.
[13:00] Hay personas que Hace rato una persona se me ha acercado, me dice, pastor, yo voy a la iglesia harto tiempo, tiempito nomás voy. Parece que mi mamá, cargado, me ha llevado a la iglesia. Yo le dije, ¿cómo que cargado? Cuando era bebé, pues, de bebé he crecido en la iglesia. Y yo le he dicho, si has ido desde bebé, ¿te acuerdas cuánto te has, cuándo te has convertido a Cristo? ¿Cómo que convertirme? ¿Acaso no está bien que yo crezca en la iglesia? Puedes crecer en la iglesia, puedes nacer, tener, aquí arriba todavía puedes nacer, todo puede pasar. Pero, hermana, no importa si tú tienes papás cristianos, aunque llenos del espíritu santo, igualito en algún momento de tu vida tienes que convertirte a Cristo. Porque esto de nacer en Cristo no es automático, que alguien diga, yo quiero ser como Juan, naced lleno del espíritu santo. Puede que pase eso, pero no siempre el señor va a esperar que tú, voluntariamente, cuando tengas uso de razón, te conviertas a Jesús. Por eso, los pastores, yo mismo tengo hijos, han han nacido, han crecido, han cantado todo, han tocado pandero y todo, pero ellos seguía predicándoles, tienen que convertirse, tienen que convertirse a Cristo. Conoce a Jesús, hijo, conoce a Jesús, pero, papá, si yo toco pandero y todo, puedes tocar lo que quieras, eso no quiere decir que te has convertido. En algún momento, solito, de manera voluntaria, tienes que decidir, yo quiero seguir a Cristo. A partir de ese momento, yo ya no pienso llevarte. Vos, por iniciativa propia, tienes que ir detrás de Jesús. ¿Cuántos dicen amén?
[18:00] Eso es nacer de nuevo. Por eso, en San Juan, capítulo 3, verso 5, dice, tienes que nacer. Ah. Tienes que nacer de nuevo. Verso 5, dice, el que es nacido de la carne, carne es. El que nació del espíritu, espíritu es. Mira, a ver, cada persona tiene que nacer 2 veces. El que nace 2 veces, muere una sola vez. El que nace una sola vez, muere 2 veces. ¿Han entendido? Voluntariamente, ¿Están entendiendo ahora? No se escucha. Y no solamente con tus hijos, hasta con tus parientes, tal vez hasta con tu pareja, porque hay parejas que a la iglesia han ido a parar solamente por acompañar a su marido, hablando de las señoras, ¿no ve? El marido era medio borracho, medio fiestero, así, y entonces se convierte a Jesús, y por no quedar mal, la señora dice, yo más tengo que ir. Capaz nomás este que esté yendo a otro lado. Y y le persigue al marido. Entonces, ya se acostumbra y se queda en la congregación, es parte de las damas, de las guerreras, todo puede ser, pero no se ha convertido. Por eso, cada vez hay que estar empujando como a la carretilla. ¿Han escuchado en las iglesias? Hay personas que siempre están buscando ser empujados, ¿ah? Algunos ya no quieren ya no quieren ser empujados, sino, Esos son las los nacidos del espíritu santo. Por eso, los nacidos del espíritu santo, ¿dónde están los que se han convertido a Cristo? Levanten la mano. Nadie te obliga a ir a la iglesia, nadie te obliga a venir a este lugar. Vos vienes porque tienes hambre de dios, vos vienes porque quieres estar con dios, Porque naciste del espíritu santo. Aquí no estamos ofreciendo cosas carnales ni juguetes, nada, aquí estamos ofreciendo palabra, poder. Estás aquí para alimentarte en el alma, en el espíritu, porque eso necesitas, una persona nacida de nuevo, lo que necesita es alimento, y el alimento que nutre su alma es palabra, palabra de dios. ¿Cuántos dicen amén?
[23:00] Antes de nacer de nuevo, andábamos en cosas carnales, en cosas terrenales, en cosas pasajeras. Antes, ¿qué qué pensábamos? Casita me voy a comprar, uf, voy a tener mejores muebles, yo voy a tener una cama con un colchón de agua, yo voy a tener una almohada. Todo ahora hay hay colchón hasta ¿Cómo se llama esos colchones que se acomodan al cuerpo? ¿Qué? ¿Masajeadores? No, vos no inventando eso. ¿Cómo? No tiene su nombre eso. ¿Cómo se llama? ¿Ah? No, no, eso es a lo antiguo, hermano. Ahora, ¿cómo lo llaman? Eso que se acomoda al cuerpo, ¿no ve? ¿Qué? Ortopédico, ese, ese, ese. Ahora hay, pues, almohada ortopédica, se acomoda tu cabeza, si es más grande o más pequeño, y la almohada te pones y se ajusta bien, así que hay toda clase de colchones ahora. Ahora puedes enchufar al corriente y puede calentar solito, y puedes ponerte una frazada y lo enchufas a la electricidad, y la frazada solito te calienta, todas las comodidades hay. Eso antes buscábamos, antes, ¿no ve? Un buen mueble, buen colchón, buena comida, o sea, buscábamos placer, buscábamos comodidad. ¿Sabe qué se llama eso en resumen? Carne. La carne siempre busca comodidad, la carne siempre busca placer. Si en este lugar hiciéramos el piso bien lindo, con calefacción y todo, y el carnal dice, esto es, pues, vida. Lo demás es cuento. Pero el espiritual dice, no, yo no quiero eso, yo quiero ir al monte, a orar, ahí, entre las piedras, entre las rocas. Ahí, yo quiero clamar al señor, yo no estoy para dar gusto a mi carne, yo busco las cosas espirituales, dice. ¿Cuántos dicen amén? Porque, de haber, hay unos, también hay lugares cómodos. Hay algunos lugares, hasta tienen alfombrado, todo bien calientito es, lindo. Hay algunos, aire acondicionado, todo tienen. Pero yo digo, ¿por qué no van ahí? Un hermano viene de ese lugar, de 1 de esos lugares viene, donde tienen todo alfombrado, todo calefacción, todo tienen. Yo he dicho, ¿por qué has venido aquí? Si allá es tan cómodo, a mí me gustaría estar allá. No, pastor, allá todo es carnal, pastor, hasta la comida es carnal. ¿Por qué venimos a un lugar tan incómodo como este? ¿Por qué venimos a un lugar a solamente escuchar algo que el alma necesita? Porque tú no estás buscando algo material ni carnal, estás buscando algo espiritual.
[30:00] Tu alma tiene sed, como el salmista David dice,
salmo 42 verso 1 y 2 dice, mi alma tiene sed, sed del dios vivo,
y no solamente tu alma, tu carne, tu cuerpo dice que sufre. ¿Se han dado cuenta que este cuerpo sufre? No sufre porque le falta un amigo, no sufre porque le falta un compañero, sufre porque necesita a dios. Este cuerpo sin la presencia de dios desfallece. Este cuerpo ¿Me están escuchando o no? Este cuerpo sin la presencia de dios le duele, los huesos te duele, los músculos, los nervios te duele, ya no tienes fuerzas, te cansas, te agotas. Tu cuerpo está pidiendo auxilio. ¿Qué estará pidiendo? Marido. Mi hermana no está pidiendo marido. ¿Tu cuerpo por qué está sufriendo? ¿Qué estará pidiendo? ¿Qué está extrañando? La presencia de dios. Solo el poder de dios hace que este cuerpo se rejuvenezca. Si no me crees, vamos a ir a la biblia, vamos a romanos capítulo 8. ¿Me están escuchando o no? No se escucha. ¿Estás aquí? So, manos capítulo 8. Mira. ¿Ya? ¿Ya han encontrado? Nada, no han encontrado hasta ahora. ¿Ya han encontrado? Ya. Qué importante saber, qué importante Mira lo que dice, romanos capítulo 8, vamos ahorita. Verso. Ya, aquí está. Verso 11. Mira cómo el cuerpo sufre. Leamos. ¿Qué dice?
Y si el espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros? El que levantó de los muertos a Cristo, Jesús, vivificará también vuestros cuerpos mortales, por su espíritu que mora en vosotros.
Mira, a ver, Sepulcro, o sea, interior, Machaca. Su cuerpo ya no estaba maltratado, ya no estaba destrozado, estaba totalmente nuevo. ¿Quién había hecho esa tarea de renovarle completamente? El espíritu santo. Y Pablo dice, el espíritu santo que ha vivificado el cuerpo de Jesús, ¿no hará también con vosotros igualmente? ¿Cuántos dicen amén? Mira, No está buscando comida, no está buscando remedios, no está buscando píldoras ni inyecciones, está buscando la presencia de dios, porque solamente la presencia de dios puede vivificar. Tal vez tu hígado se está muriendo, puede revivir. Tal vez tu riñón se está muriendo, puedes revivir. ¿Quién hace esa tarea? El espíritu santo. ¿Cuántos están entendiendo? No se escucha. ¿Cuántos están entendiendo? Mira, a ver, quién hace esa tarea de de vivificar, a ver, ¿quién? ¿Quién? No se escucha. Hablen rápido, cállense para siempre. ¿Están entendiendo o no? ¿Están entendiendo o no? Tu carne sufre. Está hablando de tu humanidad. Una vez nacido de nuevo, dice dios que el espíritu santo habita dentro de vos. Pero no te olvides que que el espíritu santo no vino a cruzarse de brazos, no vino a sentarse para observar la vida que llevas, él no vino solo a hacer para hacer presencia, él vino a trabajar. El espíritu santo es dios y es una persona que trabaja incansablemente. Si tienes al espíritu santo y no estás viendo milagros sobrenaturales, es simplemente porque tú no le estás dando paso, tú no le estás dando trabajo al espíritu santo. Porque él es un caballero, él no es invasivo, él no te va a obligar, él va a esperar en ti. Por eso el señor Jesús dijo en
Apocalipsis 3 20, he aquí, yo estoy a la puerta y llamo, si alguno oye mi voz.
Él no dice, ábreme la puerta, que quiero entrar. Él no dice, yo voy a entrar y voy a hacer las cosas como yo quiera. No. El señor respeta, respeta tu voluntad. Tú le autorizas, él va a hacer la obra. Tú no le autorizas, dios, por más poderoso que sea, no va a hacer nada. ¿Están aquí todavía? No se escucha. Este, entonces, tu cuerpo, ¿qué está buscando? ¿Qué quiere? El el el la enfermedad en el cuerpo de una persona es un desajuste, es un desbalance, es una crisis. Esa enfermedad que tienes, ya no puedes controlar. Si no puedes controlar algo, a eso se llama crisis. Si está fuera de tu control, eso se llama crisis. Y si todo está en un caos, y si todo está desordenado, y si todo está en crisis, alguien tiene que intervenir. ¿Quién es? Génesis, capítulo 1, verso 2. Ya, pues. Ya están. Génesis 1 2. Y lea un fuerte.
Y la tierra estaba desordenada.
Digan desordenada. ¿Cómo es posible que dios haga algo desordenado? ¿Te imaginas que dios te haga a vos desordenado? El pie aquí arriba, la cabeza aquí al medio, la barriga al costado, todo desordenado. Dios nunca va a hacer algo desordenado. Pero ¿por qué la tierra estaba desordenada y vacía? La respuesta es sencilla, porque es alguien que ocasiona que provoca un caos, alguien ocasiona y provoca un desorden. ¿Quién es? El diablo. Tendríamos que hablar de la vida preadámica antes que Adán hubiese creado, los ángeles fueron creados. Y una tercera parte de los ángeles se amotinaron, y a la cabeza de Lucero, después se llamó Lucifer, se rebelaron contra dios. ¿Y sabe dónde dios les ha echado a esos ángeles? A la tierra. Y la tierra fue desordenado. ¿Cuántos están? Los historiadores, los que han estudiado, ¿cómo se llama esa carrera de la tierra? Historia, ¿qué más se llama? Antropología. Los antropólogos dicen que este planeta ha sufrido un bombardeo de meteoritos. Por eso los dinosaurios han muerto, por eso la creación, al comienzo, ha muerto, por eso hay petróleo, por eso hay gas, porque dinosaurios, grandes animales han muerto. Entonces, ¿quién había desordenado? Ahora podemos entender, ¿quién ha desordenado toda la tierra? El diablo con los demonios. Y ahora la tierra está. Y dios tiene que hacer algo, y alguien interviene. ¿Quién es? Alguien se movía sobre la faz de las aguas. ¿Quién es? El espíritu santo. Entonces, el poder que se ordena lo desordenado es el espíritu santo. ¿Qué tal si tu vida está completamente desordenada? Que no hay personas que dicen, no sé qué hacer, ya perdí el control, ya no sé qué hacer. Algunos han perdido el control de su familia, han perdido el control de sus hijos, han perdido el control de su economía, han perdido el control de su trabajo, está viviendo una crisis, un desorden, un caos total. Entonces, urgentemente, esa persona necesita conocer a Jesús, que el espíritu santo intervenga en su vida para que todo se ordene. ¿Cuántos dicen amén? No se escucha su nombre. ¿Cuántos dicen amén? Qué lindo es la obra del espíritu santo. Hemos comenzado a hablar ¿Me están escuchando? ¿No? Hemos comenzado a hablar del cuerpo. Mira, a ver, tú podrás decir, no, el espíritu santo se ocupa de cosas espirituales, nada más. Pero aquí nos damos cuenta que el espíritu santo no solo se ocupa de las cosas espirituales nada más, inclusive del cuerpo. Ya te he dicho que dios no es invasivo, Él no va a atacar tu cuerpo, para decir, ya, dame tu cuerpo, aquí estoy yo, yo hago lo que quiero. No. Él respeta tu voluntad. Tú, personalmente, tienes que permitirle intervenir en tu cuerpo. Eso está escrito en
romanos, capítulo 12, verso 1.
Lean, a ver. ¿Ya? ¿Ya estamos? Leamos. Romanos capítulo 12 verso 1, 2, 3. Así que, hermanos, no os Ah, no. Yo os ruego, por las misericordias de dios, que presentéis vuestras billeteras. Ahí está. Presente en su cuerpo. ¿Cuántos han traído su cuerpo, hoy día? Ah, pensé que la han dejado a su casa. Si tú has venido trayendo tu cuerpo, no había sido para que se sienta a gusto en una reunión, había sido para presentarle en sacrificio a alguien. Esta mañana yo decía a una hermana, porque ella me dice, mucho tiempo voy a la iglesia y siempre estoy enfermo, más de 13 años, me dice. Yo le he dicho, hermana, ¿alguna vez le has entregado al señor tu cuerpo? Ay, ¿cómo yo le voy a dar mi cuerpo? Yo le he dado a mi marido. Ya, pero pero dice dios que tienes que dárselo como una ofrenda. Este cuerpo ya no tiene que ser de tu propiedad. Así que el señor Jesús no solamente vino a controlar tus pensamientos o tus emociones, él también quiere tomar control de tu cuerpo. Y para que el espíritu santo tome control de tu cuerpo, dice él que, voluntariamente, tienes que presentárselo en sacrificio. Digan, a ver, sacrificio. Es un hito más. O sea, que tienes que sacrificar tu cuerpo. Ahora, cuidado que digan, entonces, lo sacrificaré, lo mataré. No. Él dice sacrificio vivo. O sea, que tienes que tú ofrecerte voluntariamente al señor, señor, te lo doy mi cuerpo, desde la cabeza hasta la planta de los pies te lo doy, Haz lo que quieras con este cuerpo. Habíamos tenido que darle así. El día que me he convertido al señor, yo así le he entregado a dios, porque este cuerpo estaba ya para irse al cementerio. Como los doctores ya me han dado 20 días de vida nada más, yo estoy esperando morir, pero faltaban 6 para que se cumplan los 20 días. Yo me ofrecí a dios así, dios, yo no sabía quién es Jesús, dios, te lo doy este cuerpo, para vivir o para morir, haz lo que quieras con este cuerpo. Se lo he dado a dios, y dios me ha sorprendido. En vez de matarlo, lo ha sanado. Ya han pasado más de 35 años, y esto sigue de pie sano. ¿Están entendiendo ahora? Cuerpo. Pura, o can para las stands. Janí de usar lo que, porque lo que va dictando es ni cuna. Pero pero jumátic copar lo que está, papa espái, a una capa solo que será quizá, Jesucristo ocupar o teja, aunque el papá a la tucatá noua, pero collanage you machacarutu collaway, hactá que será quizá, ¿Cuántos dicen amén? ¿Quién ordena el caos? El espíritu santo. Por eso tienes que amar al espíritu santo. No es solo para sentir algo, no es simplemente para una sensación momentánea. El espíritu santo vino a trabajar intensamente. Así que el cuerpo que tienes A ver, tóquense ese cuerpo, ¿está vivo o está muerto? ¿O está enfermo? ¿Está equitati? Yo he estudiado mecánica automotor. Una vez me ha sorprendido un señor. Yo estaba en la puerta parado así, esperando a mis clientes para que vengan a recoger sus movilidades. Ya vendrán así. Eran las 6 de la mañana. Y de pronto, cuando era cerca a las 7 en 0.1 carro viene a toda velocidad, no sé si estaba escapando de algún lado, pero vino corriendo, y a, pero a tanta velocidad que venía, impensadamente, se le ha salido las ruedas, y al piso, tendido el auto. Como había el letrero puesto y corriendo viene, me dice, ¿puede ayudarme usted? Claro, le dije, no hay problema, yo le ayudo, pero estoy harto, ya no soporto más, este caso no quiere estar conmigo. Cada vez molesta, y molesta aquí, molesta allá, todo el tiempo molesta, estoy hasta aquí. Yo dije, ese es tu problema, no me hables a mí. Mas luego me dice, me dice, se lo dejo, se lo dejo a usted. Si quiere, úsalo, pero arréglalo. Yo le dije, ¿qué te hace pensar que yo puedo arreglar? Es que está en tus manos, tú puedes, tú sabes del trabajo, tú conoces de esto. Ese rato me sorprendió, porque Cristiano ya era. Este hombre me está entregando su auto, ni siquiera me está preguntando qué puedo hacer, qué no puedo hacer. Él cree que lo puedo poner en orden, cree que puedo componerlo todo el carro, y me lo da. Y más, luego viene con sus papeles del auto. Te lo doy. Agárratelo, macho, y me lo da en un precio regalado. Yo dije, ¿pero por qué me estás dando tan barato? Es que estoy harto, hermano. No quiero más este, él no me quiere, yo tampoco lo quiero. Barato me lo ha dado, bien barato. Por decir, costaba 10, me lo ha dado en 4. Yo dije, está bien este hombre, no se arrepentirá. Ya, para no tener problemas, hagamos los papeles. Hemos recibido los papeles, yo le he dado 4 y se se ha ido feliz. Y no era un gran problema. Yo les he avisado todo, le he puesto en orden, le he engrasado, todo bien bonito, listo. Con ese auto he viajado a predicar todo lado, no se pinchaba ni la llanta. ¿Amén o no, amén? Mira, un caso, una persona, porque no sabe del trabajo, porque no sabe de qué es lo que falla, puede sentirse frustrado, decepcionado, pero 1 que sabe le puede poner en orden, le puede componer todo. Así es el espíritu santo. Por eso, hasta en tus estudios, déjale intervenir al espíritu santo, porque tú, humanamente, ves de una manera diferente tu carrera, pero cuando dejas que el espíritu santo interviene en tu vida, tu carrera lo ves de otra manera. El enfoque cambia. Ya, ahí nomás, ¿qué les voy a enredar peor? Pero ¿han entendido? ¿Quién puede poner en orden este cuerpo? ¿Qué? ¿Qué has dicho? Ay, ay, espíritu santo, más bien, casi le liberó al hermano. Un día he viajado a Argentina en pleno invierno. Allá el invierno es de verdad, pero hace un frío que no te imaginas. El frío que tenemos aquí no es nada a comparación del frío de allá. La humedad, creo que era 10 grados bajo 0 o 15 grados bajo 0. Era tan terrible. He terminado de predicar en una campaña, ¿sabes? Después de la campaña ni cuenta me he dado. El frío de año me había afectado. ¿Sabe cómo he vuelto? Con mi pie así, chueco. Yo, feliz como soldado, marchando, pero así, así. Ni cuenta me he dado. De pronto, 1 de los pastores me dice, ¿qué ha pasado, pastor? ¿Está chueco tu pie? ¿Qué? Recién me he dado cuenta, aunque sentí un poco de dolor, pero no era en los huesos. ¿Están escuchando? Hay alguien, 1 de los pastores me lleva al al hospital urgente, me hace chequear. Doctor, me dice, no tienes nada. ¿Qué puede ser? Querer ponernos inyecciones. Yo dije, no, espera nomás. Hemos orado, me han puesto una inyección. No, no ha pasado nada. Hemos orado. Yo sentí el poder de dios. Desde mi cabeza hasta los pies. Tampoco me he dado cuenta. Hemos terminado la oración, me he marchado, listo. Cuando el mismo pastor me dice, pastor, tu pie se ha enderezado. ¿Quién hace todo eso? ¿Te das cuenta? A veces, no pensamos eso. Pensamos que el espíritu santo es para danzar un rato, o para hablar en lenguas nada más, pero la biblia nos demuestra, el espíritu santo es la persona que ordena una crisis. A su nombre. Entonces, mira, a ver, qué no estás, yo me alegro por las personas que que que se animan a danzar, yo me alegro, me alegro, porque comienzan en la carne y terminan en el espíritu, ¿no? Yo he visto a una persona que al comienzo, cuando la he visto, que sus primeros días de danza, medio de hablar, estaba danzando, así. Yo dije, no, este está aprendiendo recién, pero pronto le va a agarrar el espíritu santo. El señor no ignora a las personas que tienen hambre, este tiene hambre y va a terminar danzando en el espíritu santo. Tiempo después, le he visto que estaba ya danzando en el espíritu, es otra cosa. Algunos empiezan en la carne y terminan en el espíritu santo, pero que tú intentas, una y otra, intentas vez tras vez, eso es decir que tienes sed de su presencia. Si así hemos cantado, ¿no ven? Espíritu Santo, Espíritu Santo, te necesito, te necesito. Pero su madre canta, Canten bien, pues. A ver, de vuelta, 2, 3. Espíritu Santo, Espíritu Santo, te necesito, te necesito todos los días de mi vida. Eres mi guía, mi fortaleza, Espíritu Santo. No, no se escucha. Tú eres mi guía, mi fortaleza. Espíritu Santo, te necesito Eso, así tiene que cantar. ¿Te das cuenta que tu cuerpo, para ir al trabajo, necesita? ¿Para predicar? Necesita. Yo no te puedo decir, nunca me he cansado, yo me he cansado algunas veces que estoy para tirarme al piso. Pero ¿sabes quién me renueva totalmente? El espíritu santo. Amén. Mira, algunas personas que predicamos, capaz que pidan ya vacación, otros piden cambio. Ya me cansaba aquí, ya no doy más. Todo el tiempo mirando la cara de estos ancianos aquí. Hay pastores que se cansan, ¿qué crees? ¿Que no se cansan? Se cansan, por eso piden cambio. Pues en las iglesias hay cambio todo el tiempo, porque el predicador se cansa. ¿Me escuchan? Pero hay predicadores que nunca se cansan. ¿Por qué? Porque son renovados todo el tiempo. ¿Cuántos dicen amén? ¿Que no hay personas que están cansados con su pareja? Hay señoras que están cansados con el marido. Estoy cansado acá. Caleb, 120 años tenía, y a los 120 años se sentía como un joven de 30. Antes, la mayoría de edad era a los 30, ahora es a los 18. ¿Te imaginas? Caleb, con 120 años, se sentía como 1 de 18. ¿Cuántos dicen amén? Ay, no hay, ay. Dile a tu vecina, a vos te está hablando. ¿Vos quieres jubilarte? Parece. ¿Me están escuchando? Mira, a ver, hermano, entonces, ¿quién se ocupa en eso? El espíritu santo, ¿ah? ¿Quién no te ha sanado de una enfermedad? Yo no tengo miedo de predicar esto, ¿sabes por qué? Porque él me sanó del cáncer. Yo estaba ya destinado a morir. Estaba desahuciado. Y él me ha sanado, por eso no me da miedo predicar que el señor puede, puede. Dile a tu vecino, puede, hermano. No se escucha. Ya, pues, hablá fuerte. No se escucha. Más suerte. No, pues a mí, dile a tu vecino. Dile, pues, puede. No, no se escucha nada. Te decía que tu cuerpo está pidiendo la presencia de dios. Busquen.
Salmo 63.
Ya, ya lean, lean, ¿quién sabe leer? Alguien que sepa que lea de una vez. ¿Ves 1? Ya. Lean, 2, 3.
Dios, dios mío eres tú, de madrugada te buscaré, mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela.
¿Cuántos dicen amén? ¿Qué anhela tu carne? A ver, está hablando de tu humanidad, ¿te das cuenta? Hermano. ¿Cuántos ya estaban pensando jubilarse? Levanten la mano, la, sinceramente. Ahora tienen que cambiar su manera de pensar, porque algunas hermanas guerreras ya me estaban anticipando, pastor, pastor, Por eso, en el tema de lo que es servir a dios, no hay, No hay jubilación, no hay vacación, no hay permiso, no hay. El llamamiento de dios es irrevocable. Y no solamente para los obreros, para todos. ¿Cuántos dicen amén? No se escucha, ¿cuántos dicen amén? Jesús. En sacrificio vivo. ¿Amén? Amén. ¿Quieren seguir o ahí nomás? Ya. Volvemos a romanos capítulo 8. Ahora dice, de pronto, el espíritu santo no solamente se ocupa del cuerpo. ¿Amén? Ahora, dice el espíritu santo, tiene que ocuparse de tu mente. ¿Están aquí todavía? Mira, solamente. Aimara qué es esto? Ese es cerebro, mente. ¿El qué? Ya. Después me dicen, habla en aimara. Ni siquiera entiendes, pero Cunas, ¿qué es la mente? ¿Ah? ¿Escapeté? ¿Qué es la mente en aymara? Pensamientos en castellano, pues, en aymara. Van a investigar ustedes, aymaristas, nunca han mencionado esas palabras, parece. Entonces, mira, a ver, está hablando de la mente, que es la parte principal de tu alma, Es la parte principal de tu vida, porque tu actitud, tu postura, tu carácter está ligado a tu mente. Si piensas cosas malas, te vas para abajo. Si piensas cosas buenas, siempre vas arriba. Hay personas que fracasan, no porque nacieron para fracasar, simplemente porque fracasaron en su mente. Así que el fracaso es un problema del alma, o sea, de la mente. Muchos tienen la mentalidad de fracaso, aunque tienen muchas posesiones, pero igual siguen pensando que han fracasado. Muchos tienen el pensamiento de ser de ser pobre. ¿Estás? ¿Estás aquí? Mira, a ver, hermano, en esa parte, pues tienes que pensar, tienes que tomar decisiones, porque si tu mente está en manos de la carne, ahora esta carne no es este cuerpo, esta carne es de adentro, la naturaleza humana. Esa carne, o sea, tu naturaleza humana, puede volverte a controlar, aunque estés en la iglesia. Pero antes que sea demasiado tarde, es mejor permitir que el espíritu santo tome control de tu mente. ¿Me están escuchando? No, no se escucha. A ver, cantaré una canción. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece, todo lo puedo en cristo que me fortalece, si puedo todo. ¿Por qué digo que puedo todo? Es un problema, ¿de dónde? ¿De la mente, de los sentimientos o del cuerpo? Díganme. Si digo que puedo, ¿es algo del cuerpo, de los sentimientos? No se escucha, hablen fuerte. ¿Te das cuenta? Es algo de la mente. Que una persona diga, ya estoy todo viejo, ¿Es problema del cuerpo, problema del sentimiento o de la mente? Hace rato un hermano me ha hablado, pastor, usted tiene que entender que ya soy viejo. Yo le preguntaba, ¿qué edad tienes? 40. ¿Qué vas a ser viejo vos? Estás joven. Joven, 40 años, estás en en en en la mitad de tu vida. Si la biblia dice que una persona vive hasta los 70, está en salmo 91, y 80, si eres más fuerte, llegar a los 40 es llegar a un lugar intermedio. Y que 1 diga, estoy viejo, ¿es por el cuerpo, por los sentimientos o por la mente? Y Caleb tenía 120, y no se sentía cansado. Tenía 120. Ah, no sé, su cabello, ¿de qué color habrá sido? Tal vez ya todo blanco, pero para mí que sí, porque tenía 120. Y dice, estoy como con 18, y estoy listo, y puedo matar a los gigantes. Es un problema del cuerpo, de las emociones o de la mente. No se escucha. Ahora, que 1 diga, no creo que pueda. No creo que pueda, porque la vida es bien difícil para mí, es un problema del cuerpo, de los sentimientos o de la mente. A ver, preguntale a tu vecino, porque medio raro me estás mirando vos. Pregúntale, eso de vencer o o de perder, ¿es algo del cuerpo, de los sentimientos o de la mente? Que una persona enferme y diga, voy a morir, ya no doy más. Tu. Problema. El débil, fuerte, El que no puede, que diga, todo lo puedo. ¿Cuántos dicen amén? Mira, la intervención del espíritu santo en tus pensamientos es clave. Por eso en romanos capítulo 8, dice A ver, leamos. Beso verso 5. Ya. ¿Qué dice?
Los que son de la carne piensan.
O sea, que tú estás pensando en tus limitaciones, en tu humanidad, si tú piensas, claro, de hecho, cuando apenas tienes 60, ya te están diciendo jubilado. Anda a descansar, 60. En la en en nuestra humanidad pasa eso, pero en el espíritu santo es otra cosa.
El que piense en las, el que es de la carne, piense en las cosas de la carne. El que es del espíritu, piense en las cosas del espíritu santo.
¿Están entendiendo? No se escucha. ¿Cuántos? ¿Están entendiendo o no? ¿Qué estás pensando vos? Eres una persona cristiana, Eres una persona nacida de nuevo. ¿Quién está controlando tu mente? ¿Tu humanidad o el espíritu santo? Porque tu mente puede ser controlado por tu carne o por tu humanidad. Por eso hay personas que hablan, estando en el señor, dicen algo, pero pensando en su humanidad. Dicen, yo ya no puedo, pues. ¿Por qué una persona habla así? Porque se basa en su humanidad. ¿Y quién controla su mente? Su carne, su humanidad. Pero hay personas que dicen, no importa si he guaguachado 15, todo lo puedo en cristo que me fortalece. ¿Cuántos están entendiendo? No se escucha. Por eso, en Eclesiastés, capítulo 4, verso 23, dice, todo el tiempo tenemos que hacer este ejercicio, hermano. Siempre hay que buscar renovarse, siempre. Eso ya es algo tuyo, ¿no? Dios no te va a obligar. El espíritu santo no te va a decir, te voy a disparar en la cabeza si es que no piensas cosas nuevas. No, él no te va a decir eso. Eres tú la persona de la iniciativa, tú tienes que tomar la iniciativa. ¿Qué dice? ¿Qué dice? Mira, mire,
Eclesiastés 4 23, ¿qué dice? Renovaos en el espíritu de vuestra mente.
¿Cuántos dicen amén? De cualquier cosa pensábamos mal, todo el tiempo pensábamos mal, todo el tiempo. Entonces, ahora tenemos un ejercicio que de realizar cada día. ¿Cuál es el ejercicio? Renovar, renovar. Digan, a ver, renovar. Un hito más, renovar, renovar. ¿Ustedes alguna vez han ido a renovar su su documento de identidad? ¿Cuántos han ido a ver? ¿Qué han dejado? ¿Qué han dejado? ¿Qué han dejado ese día? Tu documento caduco, tu documento antiguo lo tiraste al basurero, y te has venido con un nuevo documento que ahora te sirve más adelante todavía, mucho tiempo. Así también ustedes tienen que renovar su mente con pensamientos nuevos, Lo viejo quedó caduco, caduco, caduco. ¿Cuántos dicen amén? Entonces, mira, la vida nuestra depende de lo que pensamos. Lo que piensas es clave. Tales son tus pensamientos, tal eres, dice la escritura. Si tú piensas todo el tiempo en el fracaso, en el fracaso siempre vas a vivir, porque ya está escrito. Si tú piensas perder todo el tiempo, todo el tiempo vas a andar perdiendo. ¿Qué vas a hacer ahora? ¿Cuál es el ejercicio que vas a realizar cada día? Cada mañana. Digan fuerte. No se escuche con más ganas. No, no me convence nada, creo que voy a parar de aquí nomás. Hay que dejar lo viejo y hay que pensar lo nuevo. Esa es nuestra tarea. El espíritu santo va a controlar tu mente, siempre y cuando pienses cosas, lo que dice la biblia. No te vas a inventar cosas nuevas, vas a pensar lo que dice dios, sobre todo sus promesas, sus mandamientos. ¿Sabes cuál es la oración de David? Señor, hazme saber tus preceptos, porque mi mente con cosas viejas no sirve de nada en el camino. Mi mente tiene que ser renovada, por lo tanto, enséñame tus preceptos. ¿Qué es un precepto? Mandamientos, órdenes que dios nos da. Hazme saber, para yo pensar en eso. Hazme saber tus promesas, hazme entender tus promesas. Entonces, dios santo, maquina capa, hermanos, hermanitas. No se escucha. ¿Están entendiendo? Mira, a ver, hermano, importante poner. Amén. Ahora, el espíritu santo no solo quiere llegar a tus pensamientos, también quiere llegar a tus sentimientos. Quiere llegar, tiene que llegar, porque es clave. Si no llega dios a tus sentimientos o a tus emociones, si no llega el espíritu santo, entonces, ¿cómo vas a vivir? Bien. Entonces, por eso la biblia dice A ver, busquen, primera Tesalonicenses. ¿Dónde estamos? Capítulo 5. ¿Ya? Peso 16. ¿Ya? No, no se escucha. Leamos. ¿Qué dice? No se escucha. ¿Qué dice?
Si él ha cambiado tu tristeza en gozo,
¿de qué está hablando? De tus emociones. ¿Cómo una persona puede estar fuerte con sus emociones por los suelos? ¿De qué estoy hablando? De la tristeza. ¿Cómo una persona puede estar fuerte si está entristecido todo el tiempo? Estoy preguntando, una persona que está triste puede ser más fuerte o más débil. Una persona que está alegre, ¿más fuerte o más alegre? Más fuerte. Mateo 5 12. Leamos. Fuerte, en voz alta. Ya, pues. Van a leer bien, van a leer bien. Está hablando el verbo viviente, el autor de la vida, Jesús. Dios mismo está diciendo, no les conviene estar triste. Emocionalmente, tienes que estar fuerte. ¿Y cómo perder una persona estar fuerte emocionalmente? Regocijo. ¿Cómo se animaron a regocijarse? Sí, sí, sí. ¿Están escuchando? Pero usted tiene que saber velar por su postura emocional. No podemos estar con las cosas como el como el que no conoce a Jesús. Ay, pobrecito. No, misto sin callarte apenas ao quale carita, e main ligua cachacitó, ouy pobre postur. Con a pobre, com a pobretar. Mira, a ver, en tu alma puedes ser una persona fuerte, Físicamente, puedes ser fuerte. Mentalmente, puedes ser tu fuerte. ¿Qué cuenta para ser una persona fuerte? Saber mantener el gozo del señor vivo. Vos tienes que estar alegre, no por lo que tienes, no por lo que puedes, tú tienes que estar alegre, porque en Cristo estás, y en Cristo todo es posible. ¿Cuántos dicen amén?
Filipense capítulo 4, verso 4.
2, 3.
Regocijaos en el señor siempre, siempre.
Siempre. Siempre. Más.
Romanos capítulo 12, verso 12.
Ya, pues, rápido.
Gozosos. Gozosos. En la esperanza.
En la esperanza. Digan esperanza. Esa es la clave. Les voy a poner un ejemplo, un pequeñito ejemplo. Tú tienes que saber cuándo alegrarte, por qué alegrarte y cómo alegrarte. ¿No? Jumana kaj, yatep jan llamau kun jamatic kussisinyaki uca. Jumana kajá, y yausanat jaquereptau. No vivimos por vista, no andamos por vista, sino por fe. No te alegres por las cosas que ven tus ojos, alégrate por las cosas que vienen. ¿Cuántos dicen amén? Y yaussanyat com mana con ñja para atar? Ya está. Gozosos en la esperanza. Amén o amén. Ustedes van a enseñar, inclusive, a sus hijos eso. No piensen dejar herencia material, porque a veces los hijos, cuando se habla de herencia, están pensando recibir un bien material como casa, carro o vaca o chancho, algo así. Ellos quieren ver algo, quieren pensar que la herencia que papá les ha dejado vale mucho, entonces, en algo material quieren ver. Pero es mejor ustedes que sepan dejar un legado, una herencia a sus hijos, que se base en las promesas de dios. Hermanos, hermanitas. ¿Cuántos dicen amén? Mira, ver, hermano, el espíritu santo quiere controlar tus emociones. Yo no sé en qué manos estará tus emociones hasta ahorita. ¿Están escuchando o no? Porque el ser humano cuando habla del corazón está hablando sobre todo de las emociones, ¿no? Que me lastimaron el corazón, que me hirieron, que me duele, estoy hecho pedazos, estoy por los suelos, está hablando de sus emociones. Y ahora el señor está diciendo, ya no des paso a esas cosas, ahora gozate, viví en la esperanza, dios no va a fallar, hablá con qué. Gozate, viví feliz, aunque nada tengas, pero vendrá, porque dios ha prometido. ¿Amén o no amén? Ahora, voy a terminar, ya, quiero terminar, de una vez quiero ir a descansar. Escúchenme, mírenme. Ya, un ratito, por lo menos, a este lado. Qué importante es que tú seas diferente. Los que están lejos de dios esperan. Quieren ser felices recibiendo algo de alguien. El que está lejos del señor se parece a un mendigo. Hablando del amor, están mendigando amor. ¿Me amas? ¿Ya me amas? ¿Me sigues amando? Así, más o menos. Pero el que tiene al espíritu santo no espera, más bien genera. No está esperando que le den. 1 tiene de sobra para dar. Yo les amo y punto, y les voy a amar, y amaré a mis hijos, amaré a mi pareja, amaré a mis hermanos, amaré, amaré a Cristo, aunque no me amen a mí, aunque no me den ni siquiera un abrazo, aunque no me digan, te amo, aunque me digan, te odio, pero yo me daré el gusto de amarles. O sea, que nosotros generamos un ambiente. Tu casa, mira, escuchame, pues, hace rato le habla una persona lo mismo. Tú eres la fuente de vida o de muerte, Vas a pensar en eso. Tú puedes convertir tu casa en un desierto solitario. Tú también puedes convertir tu casa en un paraíso. Tú. Ahí cuenta tus pensamientos y tus emociones. Eres una persona que piensa buenas cosas, cosas grandes, cosas poderosas, y, a la vez, eres una persona feliz. De por sí, tu casa se va a sentir seguro. Tus hijos te van a mirar y te van a decir, guau, este, mi papá, es una persona bien segura. De por sí, ellos se sienten motivados, porque tú estás generando vida. Pero hay personas, también, que su casa lo convierten en un desierto, todos por su lado, la mujer por su lado, mamá por su lado, papá por su lado, el hijo por su lado, el gato por su lado, el ratón por su lado. Todo un desierto lo convierten, tanto que algunos no quieren llegar ni a casa, porque llegar a la casa es algo aburrido, es decepcionante, porque parece un desierto. ¿Quién genera todo eso? Tú. Y vos le estás echando la culpa al diablo, este diablo se metió a mi casa. Este diablo. Paraíso, más jardín. ¿Amén? ¿Amén? Pero No, mejor no te diré. Ni, una persona apenada, triste, estresada, en ansiedad, deprimida, una persona con malos pensamientos, ¿inspira o deprime? Así que yo mejor ni hablo con mi papá, porque este está en otro en otro está, así van a decir. Pero eres una persona alegre, feliz, eres una persona con buenos pensamientos, ¿sabe qué? Inspiras, motivas. ¿Cuántos dicen amén? ¿Cuántos no han entendido? Levanten la mano. Bien, ¿quién no han entendido? Dios les bendiga. ¿Quieren orar? Amén. No se escucha, amén. Callótese, de pie nomás, de pie, parense, hermanita. Después van a orar. Primeramente, escúchenme. Tárate nomás. Hermano, hermana, tú no viniste a perder el tiempo. Las palabras que has escuchado no son una religión, es la palabra de dios. ¿Me están escuchando? En resumen, lo que dios está buscando es que seas una persona de fe. ¿Cuántos hemos salido de la peor situación solamente abrazando esta postura? ¿Me están escuchando? Mira, personalmente, puedo testificar. Yo vengo de una familia, pero de la extrema pobreza, donde usar zapato era un milagro. Yo, hasta el tercer año del básico, he ido a pasar clases sin zapato. Y antes era obligatorio utilizar un mandil, ¿Y sabe? Mi papá me lo confeccionaba, pero de esas bolsas de harina, de azúcar, de eso. Así que yo era alguien que hacía publicidad en la escuela esas empresas, porque mi mandil estaba sellado por todo lado. ¿Te imaginas ir con la barca a la escuela? Habían chicos de buena familia que tenían todo de sobra. Tenían de sobra. Habían hijos de militares, hijos de ferroviarios, hijos de personas que trabajaban en la aduana. O sea, gente que tenía pulperías, y todos recibían de pulpería ellos. Pero yo estaba en el otro extremo, donde no estaba mi papá, que podía hacer unos billetes o que podía hacer algo de comer, no había nadie. Pero yo doy gracias a dios por una mamá valiente, que esa era. Nunca se daba por vencida. Papá en otro país, mamá con 12 hijos. Éramos 12, 6 varones, 6 mujeres. Pero a esa mamá nunca le he visto desplomarse, pero tenía una actitud que sorprendía. Siempre decía, hoy estamos así, pero mañana estaremos mejor. Amén. Era lindo. Yo, siendo niño, a mi pueblo llegaban, pues, regalos. En mi pueblo siempre han habido políticos que estaban en cargos públicos, siempre, diputados, senadores, siempre ha habido de mi pueblo, no sé por qué, parece que es un pueblo de políticos. Yo me sorprendía que hacían llegar regalos cada año en navidad, y llegaban en camión, y los chicos haciendo fila. Pero ¿sabes quiénes estaban en la primera fila? Los hijos de las familias que más tienen. Y los pobres de verdad, que éramos nosotros, estábamos a la cola. Tú sabes, los chicos que son de las familias que más tienen, son más que se creen más. Y te botaban, ya, fuera de aquí, y nos pisaban de las abarcas. Y nosotros, quiera o no quiera, nos íbamos atrás. Y esperábamos nuestro turno, todos recibían su bicicleta, su juguete, su avión, su tren, su camión, lindos regalos hacían llegar. Y cada vez se repetía eso. Pero a mí lo lo que más me sorprendía era esto. Justo cuando ya me tocaba a mí, se terminaban los juguetes. 3 veces ha pasado eso. La tercera vez, he llorado amargamente. Todo lo que he encontrado en la plaza he pateado, digo. Más o menos. Pues, amarga, 3 veces que te pase eso. He llegado a mi casa así, casi llorando. Ya eran, más o menos, 4 o 5 de la tarde, y mamá había estado ahí, sirviendo el té a los demás, y yo llegando, de mal humor. Mamá me dice, ¿qué pasa, hijo? No quiero hablar. Háblame, hijito, ¿qué ha pasado? Y yo le he gritado en voz alta a mi mamá, pues. ¿Por qué tiene que pasar eso? ¿Por qué los hijos de los que más tienen siempre reciben buenos juguetes y siempre están primero? ¿Y por qué no a mí? ¿Por qué? Así, mi pregunta era fuerte. Mamá me mira así con una tranquilidad que me sorprendía. Me dice, hijito, tomá tu té primero. No quiero, no quiero. Como ya saben, me ha hecho carie. Mamá, me dice, si no tomas tu té, no te digo. Si tomas, te digo, ya está bien. Ese día hemos tomado un tecito de sultana con trigo así tostado. Yo rápido me lo he devorado, porque quiero saber la respuesta. ¿Por qué me pasa eso? Entonces, después de que he terminado, rápido, ni siquiera he sentido qué he comido, qué he tomado, me ha hecho sentar en una silla vieja, en una silla bien vieja había. Ahí me he hecho sentar. Sentate a ver, hijo. Ya, mamá, te estoy escuchando, dime. Mi mamá empieza a hablar. ¿Viste que esos niños recibieron carritos? Sí. ¿Avioncitos? Sí. ¿Trincitos? Sí. Toda clase de juguetes, no. ¿Y tú? No, yo nada. Nunca digas eso, hijo, me dice, nunca hables así. Te voy a recordar algo, esos niños recibieron juguetes, hasta bonitos, pero solo eran juguetes. ¿Y conmigo qué? Tú vas a recibir, no de juguete, de verdad, vas a tener carros, vas a tener todo lo mejor. Amén. Me ha sorprendido, grave, era como darme un golpe en la cabeza. He despertado como de un ceño. ¿Por qué estoy llorando? Puede ser cierto. Y mi mamá encima me dice, ¿sabes, hijo? Dios está contigo. Ellos no tienen a dios, pero tú tienes a dios, tienes todo. Eso más todavía me ha rematado, pues, a mí. Yo me he quedado pasmado, he dicho, callado me he quedado. Casi digo, dame un té más. Mira, la actitud de esa mamá ni siquiera tenía mucha plata, ni siquiera vestía bien, pero ¿qué me sorprendía? Su actitud. Nunca se daba por vencido. No era una mamá que se amargaba ni se quejaba. ¿Me están escuchando? Y eso a mí me inspiraba, grave me inspiraba. Yo, con 6, 7 años, me iba a una pampa. Algún día, quizás, les lleve a mi pueblo a ayunar. Había una pampa, un lugar, una planicie bien bonito. He empezado a soñar, he empezado a diseñar, hacer un plano, y ahí, en el plano, había un edificio, autos, todo, aquí, otro edificio. Mis hermanos me miraban, ¿qué estás haciendo? Estoy soñando. Nada más. ¿Por qué haces eso? Porque eso me espera. ¿Qué cosa? ¿Vos estás loco? Todo, le deshacían. Yo llorando donde mamá corría, mamá, todo me lo han arruinado. Tanto sacrificio he hecho para hacer todo eso. Mamá, me decía, no te preocupes, hijo, puedes hacer de nuevo, y mejor. Hermano, yo de vuelta lo reconstruyas. ¿Te digo algo? Esa actitud me ha hecho entender hartas cosas. En esta vida, yo he tenido infinidad de problemas y luchas. Yo me habría derrumbado en muchas ocasiones, pero ¿sabe qué me daba fuerza? Esa actitud. Mamá no se daba por vencido, tampoco yo. Voy a seguir luchando. Amén. Amén o no, amén. Era era lindo, ¿no? Y y eso me ha enseñado, y cuando leo la biblia veo a Jesús así. Veo a Jesús golpeado, odiado, despreciado, apocado, la religión le compara con el diablo, los políticos le comparan con cualquier cosa, pero Jesús nunca agacha la cabeza. Jesús sigue con su mirada de vencedor. No desfallecen. Cuando yo veo a Jesús, digo, entonces, razón, Pablo dice, todo lo puedo en Cristo. ¿Cuántos dicen amén? ¿Sabes? Nunca mires lo que ven tus ojos. No siempre vas a ver buenas cosas. Normalmente, vas a ver cosas que te van a decepcionar. Por eso el señor dice, no vivimos por vista, no andamos por vista, ¿sino por? Fe. Cada día hay que alegrarse en lo que viene. Eres joven o eres adulto o eres casado, puedes todavía mirar lo que viene. Dios ha prometido, no ir muy lejos, él ha dicho, solo oren, clamen, y yo les voy a responder, y les voy a mostrar cosas grandes y ocultas que tú no conoces. Amén. Eso vamos a esperar, eso vamos a mirar. Dios hará cosas grandes todavía. Pero estás por los suelos. No creo. A mí, las veces, me decían, no vas a poder, hermano. Habían veces, o por temporadas donde yo me visto por los suelos económicamente. Es que yo hice locuras también, pues. Antes tenía plata, pero mi locura era que lo ofrendaba. Sin miedo lo ofrendaba, mi auto lo ofrendaba, o su auto lo ofrendaba. En mi casa, cada vez me estaban sacando tarjeta roja, y afuera de aquí, a vos, ya ya te has pasado, vos. Yo decía, ofrendar nunca va a ser una pérdida, porque no estoy ofrendando a una religión, le estoy honrando a dios. Y dios dice que una ofrenda es como una semilla, y una semilla nunca se queda sola, siempre da fruto, y voy a ver frutos, ¿amén? Había una temporada, por ejemplo, predicaba yo con mis zapatos todos rotos, así. Y algunos me miraban, qué súper predicas, pastor, qué lindo. Dices que dios bendice, ¿y por qué no cambias ni zapatos hasta ahora? Yo les decía, tranquilo, es que yo no espero ordinarios, espero buenos zapatos de calidad. Amén. Tú te alegras en la esperanza. Oh, yo les decía, ahorita estoy viajando en micro, colectivo. Pronto viajaré, naciones, en avión, en primera clase. Ahí voy a viajar, como un ejecutivo. Algunos se reían. ¿Te cuento algo? Dios me hace viajar hacia ahora. Yo no pago ni mi pasaje, me lo pagan. Yo no estoy pensando cuánto me va a costar, cuánto va a ser mi presupuesto. Yo solo digo, señor, tú has dicho cosas grandes y no vas a variar. No voy a dar lugar en mi mente a otra cosa, voy a pensar lo que tú has prometido. ¿Pueden creer ustedes? No se escucha. ¿Cuántos pueden creer? A ver, yo yo les voy a dar un un un minuto ya, 60 segundos les voy a dar, a los jóvenes, a ver. Cierren su ojo a ver y miren su futuro, a ver. Miren su futuro. Miren. No miren lo que ahorita está pasando, no miren la crisis, no miren el dolor, no miren el desprecio que les tienen, no miren. Es cierto que ahorita capaz que ni te quieran, capaz que ni te soporten, pero mira, ven lo que dios está planeando. ¿Qué tal? ¿Lindo o feo? ¿No te he dicho que pienses en el cielo? El cielo es una añadidura. El cielo viene de regalo porque fuiste un guerrero en esta tierra. El cielo viene de regalo porque fuiste un un luchador. Y si dios va a bendecir a alguien, va a ser aquí, porque en el cielo ya está todo hecho, ¿qué cosa vas a recibir allá? Dios está hecho todo. ¿Qué han visto? ¿Sí? ¿Qué han visto? A ver. Personalmente, yo practicaba eso. Una vez mis hijos se han enojado conmigo. Es bonito ver a los hijos enojados. ¿Sabían? Habían hecho una reunión. El sindicato de de la familia tal y las ramas anexas más, ahí alguien más estaba. Y habían decidido, pues, pedirme un cuarto nuevo, porque solo utilizábamos un departamento grande y algunos ya estaban creciditos y querían privacidad. Ya, papá, yo quiero mi cuarto propio, yo quiero mi cuarto propio. Todo el sindicato estaba gritando ahí. Y yo dije, ahora, ¿qué voy a hacer? Casi digo, ya, tomen mi cuarto, aunque sea. Dije, no, mejor no voy a hacer eso. No sé, de pronto a mi corazón me ha venido como un fuego. Ya, chicos, vengan todos, suban al auto. Tenía un auto ahí, medio grandecito era. Todos les he metido, los 9. De aumento a su mamá, más, ahí, les he. Les he llevado, pues. Quieren un cuarto, ¿verdad? Quieren un cuarto, ¿no? Bien así, como como estuviera enojada, les he hablado. Quieren un cuarto, ¿no ve? ¿Quieren? ¿De verdad quieren? ¿Quieren? ¿Quieren? Sí, queremos, queremos. Muy bien, suban al auto. Que abran, pensaba ellos. Les he llevado a la zona sur de La Paz, ¿no ve? Donde están los ricos, ¿no ve? Ahí, sus casas bien bonitas, con piscina, con todo. A la montaña más alta les he llevado, pues. Les he dicho, vayan ahora todos. ¿Y ahora qué? Escóguense la casa que quieren. Escóguense. Pero, papá, ¿tienes acaso plata? ¿Qué importa eso? Escójanse. Y los más pequeños primero, ay, yo quiero, aquel, ese bonito, ese Ya, agarren un papel, dibújense, anótense. ¿Ya han escogido todos? Sí, sí, sí, ya, muy bien. Ya, suban al auto ahora de vuelta. Nos hemos ido a casa, ya, ahora vayan a soñar con eso. No solo van a tener un cuarto, van a tener una casa. El dios a quien sirvo no es cualquier cosa. Él va a hacer lo que ustedes han visto. Amén. Mira a ver cómo los años han pasado y, exactamente, lo que han visto, ahí viven. No porque yo les he dado, yo no les he dado nada. Yo no puedo decir, yo he dado a mi hijo tal cosa, nunca voy a decir por qué yo no les he dado nada. Dios les ha dado ideas, dios les ha permitido viajar. El otro día, 1 de ellos me ha sorprendido. Papá, toda Europa he girado. Conozco Turquía, conozco Francia, conozco China, conozco Corea del Sur, me ha ido bien. Yo dije, ¿qué? ¿Te has soñado? ¿A qué has ido ahí? No, pues me han invitado. Le han hecho una invitación y la han llevado por allá. Yo. Yo, a su edad, he estado viajando en camión, todo empolvado. ¿Por qué ellos tienen que avanzar así? Porque alguien creyó. Nada más.
[78:00] ¿Cuántos van a creer ahora ustedes? Por eso tienen que vivir felices, no por lo que tienen, no por lo que pueden, sino por lo que creen. ¿Amén? Levanten su mano, entonces, díganle gracias, señor. Tengo que cambiar, entonces. Espíritu santo.
